Margie Hord

Expat by Default

Category: Spanish

California: Am I in the US?

Years ago, an international event found me in Anaheim, California and one day I went sight-seeing with my colleagues from Mexico, where I live. We had lunch at a Chinese restaurant/ cafeteria, where we selected items before paying. I was the last one from my group in line, and was flabbergasted when the Chinese cashier spoke to me in Spanish. Obviously, despite my very Anglo-Saxon looks, she realized I was with the Mexicans and was well-prepared to attend us. It was then that I realized how important Spanish was in California.

Recently, family connections have brought me to southern California again. It’s easy to forget I’m in the States when every other person seems to be speaking Spanish. Amazingly, Hispanics now make up 39% of the state’s population (Texas comes in a close second place with 38%) and Spanish is the second most spoken language.  Continue reading

Raising Bilingual Kids as an Expat

Our son was three or so when he entered preschool. After a few days, his “miss”, as they often call female teachers in Mexico, asked, “Do you understand what he says?” Obviously, she didn’t. We had gotten used to his childish language, in which he mixed a bit of English and Spanish. Of course, before long he straightened things out.

When I took a course in bilingualism as part of my M.A. studies, I wondered if it was too late to help my children become as fully bilingual as possible. But looking back, we hadn’t done that badly, even when our actions were not necessarily the result of conscious decisions at all times. Continue reading

Recordando los aniversarios… en el primer aniversario a solas

Woman wearing flannel stands over wooden post with dark lighting

Esta semana, cuando otros andan cursi-románticos por el día de San Valentín, yo ando nostálgica por una historia de amor que culminó hace 37 años.

Casi nunca soñaba llegar a los cincuenta años de casados, pero pensaba que fácilmente llegaríamos a cuarenta y pico. Es que Refugio ya tenía cuarenta años cuando ese simbólico lazo nos unió.

Unos siete años antes, él se había atrevido a pedir mi mano en matrimonio, y recibió un “no” contundente. A fin de cuentas su perseverancia tuvo fruto, pero ¡esa es otra historia!

Técnicamente no planeábamos una boda para el 14 de febrero, pero las vacaciones de un miembro de la familia así lo dictaron. La principal ventaja: ¡era casi imposible olvidar la fecha! La desventaja: los restaurantes siempre estaban llenos al tope, e idealmente había que hacer reservaciones.

Es difícil recordar cómo pasamos los primeros aniversarios, pero normalmente salíamos a cenar a algún lado. A veces preferíamos ir el día después del 14, para evitar restaurantes llenos.

Después de varios años de matrimonio, nuestra amiga Joy decidió que nos faltaba añadirle un poco de sabor. Aunque las finanzas eran limitadas y yo era ama de casa, iba a recibir un ingreso después de ser suplente para unas clases. Ella sugirió que planeara yo una salida sorpresa para nuestro aniversario. Me dio otras ideas también, como empacar una vela, una foto de bodas, algo romántico. Hasta nos dio un juego de tarjetas con preguntas para ponernos a platicar de cosas románticas, por ejemplo “¿Cuando fue tu ocasión favorita…?”

 

A bearded man beside a lake holds his hands in a triangle, the sun shining through

En los años siguientes, casi siempre fui la encargada de idear nuestro escape de aniversario, y ya no era sorpresa. Una vez hasta llevamos a los niños, porque ¿cómo podían perderse de esa cabaña en una barranca, con una chimenea incluida? A veces íbamos a pueblos que no conocíamos bien o que queríamos explorar más. Disfrutamos viajes a museos y cascadas, comidas típicas y más. Una vez nos quedamos en una cabaña ecológica muy en el campo; al otro día fuimos a la sierra a comer truchas en un local rústico. Muchas veces solo estábamos fuera de casa por una noche, pero aun esos viajes cortos y económicos eran todo un deleite.

Para el aniversario número 30, eso sí, gastamos más. Se pospuso ¡cuando la aerolínea en que íbamos desapareció! Afortunadamente pudimos transferir las reservaciones y salir en otra fecha, para visitar el Cañón del Cobre en el norte de México, que había sido uno de mis sueños por mucho tiempo, y tomar el famoso tren que va por las montañas hasta la costa.

Hubo un par de veces cuando cumplimos treinta y tantos, que añadí unos detalles cursis como cortar corazones de fresas para adornar los hot cakes, o corazones de betabel para la ensalada. Hasta llené el parabrisas de corazones adheribles, color rosa, con mensajes románticos.

Nuestro último viaje de aniversario fue para los 35 años y otra vez se pospuso, esta vez para el funeral de mi cuñada. Yo había hecho reservaciones en un balneario de Hidalgo, con aguas termales. Me habían informado que no se aceptaban cambios ni había reembolsos, pero a la mera hora pedí que reconsideraran; al fin, ¡la muerte era impredecible! No quisieron, y preferimos ir a otras fuentes termales, más cerca de casa, donde disfrutamos unos buffets excelentes. Aunque mi esposo ya tomaba medicamentos para la presión alta, poco imaginábamos que dentro de un mes estaría hospitalizado por varios días.

Así que la vida trajo sus propias sorpresas, con una condición de salud que a la larga significó cambios considerables. Refugio ya no podía dar un paseo corto en nuestra calle, y mucho menos hacer una de esas caminatas largas en el campo que le encantaban. Durante buena parte del día estaba enchufado al oxígeno, así que sospechábamos que ya se habían acabado nuestros viajes.

El año pasado, para nuestro aniversario 36, ni fue posible salir a comer. Refugio estaba débil y tenía poco apetito. Aparecieron corazones adheribles en el espejo del baño. Nuestros hijos hablaron para felicitarnos.

Ahora, han pasado casi seis meses desde que mi compañero decidió que era hora de descansar, y ya va a ser el 14 de febrero. ¿Qué haré? Tal vez me anime a dar una vuelta a un restaurante que no conozco, para celebrar de todas maneras.

¿Cómo ves, podré derrochar y comprar unas flores también?

'14 feb. 1981, hace 35 años.
Feb. 14, 1981, 35 years ago. (The cut-outs are not really from our wedding pics, as Cuco gave me this gift previously)'

Cinco tips para escribir mejor

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“Quisiera escribir un libro algún día”. “Tengo muchas ideas, pero no sé expresarlas por escrito”. Estas frases y otras se escuchan, sobre todo cuando la gente sabe que escribes. Para inspirar un poco más a los que sueñan con activar su pluma o (computadora), quisiera darte unos pocos tips que pueden guiarte.

  1. El “gancho”: empieza con algo que llame la atención. Algunos quieren escribir una introducción muy elegante y generalizada sobre el tema, como hacían para sus ensayos en la escuela. ¡Piensa otra vez! ¿Cómo lograrás que tus lectores sigan más allá del primer párrafo? Lo ideal es engancharlos, llamarles la atención. Esto puede ser una anécdota, por ejemplo, ya que como humanos nos fascinan las historias. Puede ser una frase contradictoria o un juego de palabras, algo que despierte la curiosidad.
  2. Usa vocabulario que impacta, que pega fuerte. Deben ser palabras que resuenen con tu público, no tan rebuscadas que no las conozcan. Procura que den color y vida, que describan de manera vívida lo que ves, sientes, escuchas y hueles. Evita en lo posible las palabras generales y demasiado comunes, que expresan muy poco, como: caminar, tener, ser. Echa mano de una buena variedad de sinónimos para no repetir la misma palabra o sus derivados. Confesión: Rompí esta regla en mi primer párrafo.
  3. Menos es más. Aclara y simplifica tu propósito. Es verdad, queremos comunicar muchas ideas y es común decir demás. Enfócate en unos pocos puntos principales y dedícate a desarrollarlos bien. Así el lector terminará muy seguro de lo que quisiste decir y será más probable que recuerde de qué se trataba. Me acuerdo de los “sermones de tres puntos” que dan algunos predicadores. Recalcan de varias maneras esos temas y terminas satisfecho; fue bastante claro el mensaje.
  4. Identifica a tu público. ¿Para quién escribes? Tu estilo y tu vocabulario deben ser aptos para jóvenes o adultos, profesionistas o amas de casa, por ejemplo. Explica las cosas que podrían no saber, según su experiencia y su nivel de estudios. No des tanta explicación para lectores que ya conocen muy bien el tema, o se aburrirán. Identifícate con ellos y su cultura. Para introducir un concepto nuevo, empieza con algo familiar, como cualquier buen maestro.
  5. Dale tiempo. Después de terminar tu primer borrador, déjalo descansar. Regresa otro día y verás con ojos frescos tu creación. Habrás pensado en un detalle te faltó. Tendrás el valor de quitar frases que no son necesarias. Notarás una falta de cohesión o un error de dedo. Muchos escritores notan que si ellos o alguien más lee en voz alta, captan mejor cómo suena y cómo podría mejorar.

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© 2019 Margie Hord

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